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Hipocondría en 2023

¿Qué es la hipocondría en 2023?

Si te preguntas qué es la hipocondría… es un trastorno psicológico en el que la ansiedad es uno de los ingredientes fundamentales, y se caracteriza porque la persona que lo sufre tiene una alta convicción de padecer una enfermedad física o grave o potencialmente mortal. En los manuales de clasificación de trastornos psicológicos la hipocondría pertenece al apartado de trastornos somatoformes por la gran cantidad de implicaciones físicas que conlleva. Pero los estudios del tema coinciden en entenderlo como un auténtico trastorno de ansiedad. Este problema tiene diferentes ingredientes: los pensamientos, la reacción física, la reacción conductual y las variables que influyen dentro del trastorno. 

Sin embargo, antes de empezar, te dejo también aquí información de otros trastornos de ansiedad o los tipos de ansiedad que también trabajamos en psicología Ana o sentir con brújula.

Trastorno de hipocondria

 Cuáles son los pensamientos dentro de la hipocondría

Quien sufre una hipocondría cree que tiene cáncer, un problema cardíaco o cualquier tipo de extraña enfermedad que los médicos todavía no le han detectado. ” Debo tener un tumor cerebral, un día de estos el corazón me estallará, soy seropositivo, me voy a morir, el hígado me puede fallar o seguro que tengo Alzheimer”

A lo largo del tiempo los temores suelen cambiar. Algo genuino y característico de la hipocondría es el contenido preciso de los pensamientos catastróficos. La creencia básica es tener una enfermedad mortal que matará a la persona, pero no inmediatamente, no ahora, sino en un futuro de meses o años. En la misma línea, se teme no solamente el desenlace, la muerte, sino el propio proceso de recibir el diagnóstico, intentar un tratamiento que de todas formas no va a funcionar, notar el deterioro que seguirá produciendo, y finalmente morir.

Suelen aparecer también pensamientos de tipo supersticioso. El contenido más habitual es creer que si piensan en términos realistas o positivos, entonces la enfermedad será un hecho sólido. A partir de ahí la habitual es intentar neutralizar esa clase de pensamientos con otros de contenido catastrófico.

Además, aparecen pensamientos acerca de cómo ellos y sus familias encararan este terrible proceso. Imaginan el sufrimiento psicológico que conllevará enfermar y morir, no sólo él ellos sino también en sus seres queridos.

Cómo responde físicamente una persona con hipocondría

Cuando una persona piensa que puede tener cáncer, SIDA o una gravísima enfermedad cardíaca, inevitablemente se pone nervioso, aparece la ansiedad. Se nota una gran cantidad de sensaciones físicas que pueden resultar inquietantes: aceleración del corazón, aumento de la velocidad de la respiración, tensión muscular, boca seca, sensaciones en el estómago, calor, dolor de cabeza o de espalda, mareo y otras muchas más.

La ansiedad es parte del mecanismo de supervivencia de los humanos, que en absoluto es peligrosa, aunque a veces puede resultar muy incómoda y desagradable, y que es imposible creer que algo malo va a ocurrir sin que este mecanismo se active.

La intensidad de la ansiedad no siempre es constante. Sube y baja como las mareas y las olas. El grado de ansiedad es directamente proporcional a cuánto se creen estos pensamientos catastróficos. Cuanto más ciertos parecen, más ansiedad producen.

Cómo actúa una persona con hipocondría

La persona cuando sufre de hipocondría busca soluciones. Hace aquello para lo que hemos nacido: sobrevivir. La herencia de la especie, y en particular el circuito de la ansiedad, nos dicta que hacer cuando estamos en peligro: evitar y huir. Los sufridores de hipocondría aprenden muy rápido a intentar escapar de su malestar. Tan pronto como en su cabeza aparecen los pensamientos descritos y su cuerpo se ve inundado desde las sensaciones ya comentadas, actúan para parar esta avalancha de molestias. A continuación, describimos las conductas más frecuentes que mantienen el problema:

Las conductas de reaseguración dentro de la hipocondía:

los comportamientos más visibles y espectaculares en esta línea son consultar a los médicos, personas de confianza o fuentes fiables sobre su malestar. En estas situaciones como la explicación tranquilizadora del médico va a aliviar el malestar, y a ese proceso le llevamos reaseguracion. En otras ocasiones como la reasignación se pide a personas cercanas, normalmente a su familia: “cariño, ¿Tú me ves mala cara?” También puede ocurrir que la búsqueda de tranquilidad se centre en consultar libros de medicina, y mucho más habitual en los últimos tiempos como en buscar páginas médicas en Internet.

La Autovigilancia del cuerpo y la consiguiente comprobación de los síntomas que se temen. Pesarse a diario para comprobar que no se ha perdido peso, lo que se interpretaría como un síntoma de cáncer, revisar la piel buscando manchas indicativas de lesiones cancerígenas, tomarse el pulso para asegurarse de que su corazón no está a punto de estallar o hacer una prueba de equilibrio con el objetivo de gratificar que no tienen un tumor cerebral…

A veces la comprobación sigue unas pautas y reglas completamente subjetivas y con un estilo compulsivo. Por ejemplo, muchas veces no basta con comprobar una vez el supuesto signo de enfermedad, sino que se necesita repetirlo en un extenso número de veces. La persona no se siente satisfecha con palpar una sola vez sus axilas. Necesita repetir la misma acción una y otra vez hasta sentirse tranquilo.

Esto conlleva a que las personas con hipocondría se encuentren signos o cambios benignos en el cuerpo y los interpreten como malignos y catastróficos. Así mismo, el punto de estar comprobando si partes de su cuerpo le funcionan hace que el mismo se cree los síntomas que él interpreta como de enfermedad. Por ejemplo, revisar si se tiene una hemorragia interna y estar solándose constantemente la nariz. El hecho de estar revisándose si le sangra la nariz, hace que se cree la hemorragia de la misma.

Las conductas de distracción dentro de la hipocondria

cuando una persona hipocondríaca está sellada por sus temores y sintiendo una gran cantidad de ansiedad, una manera provisional para acabar con este sufrimiento es distraerse. La distracción puede ser hacer cosas o pensar cosas. Uno puede distraerse charlando con los demás, viendo una película, haciendo deporte, o escuchando música. O puede también distraerse recordando jugadas de un partido de fútbol reciente, escenas de una película interesante o fantaseando sobre un viaje futuro muy deseado.

La conducta de Razonalización dentro de la hipocondría

la racionalización consiste en conseguir, durante un período corto de tiempo, tranquilidad a base de autoargumentar que el contenido de los temores es falso. Es decir, intentar convencerse de que no tienen ninguna enfermedad. Esto les lleva a repetirse, en una espiral sin fin, una y otra vez, que no les pasa nada, que todo está en su imaginación y que no hay ningún peligro. Se recuerdan la información obtenida a través de la reaseguración, los resultados de las pruebas diagnosticadas y se usa mucho el pensamiento positivo: “todo va a ir bien, no te pasa nada, eres joven y fuerte, no te amargues la vida”.

Este proceso tiene una eficacia mínima, funciona durante segundos o minutos en el mejor de los casos. Al aportar datos en contra de que están enfermos de gravedad, se alivian momentáneamente, pero de forma inmediata no pueden evitar pensar otros datos que avalan la idea de la enfermedad. Así que la racionalización se convierte en un suplicio constante de alivio-malestar. Por ejemplo, “el TAC no puede fallar, si tuviera un tumor habría aparecido. Pero entonces ¿Por qué no me ha parado el dolor de cabeza? ¿Y si cuando me hice la prueba era tan pequeño que no se vio? ¿Y si me hubiera estado creciendo desde entonces?

Las conductas de evitación dentro de qué es la hipocondría

Aunque muchas veces la persona tiene la sensación de no poder dejar de pensar en sus temores, hay momentos y situaciones que los provocan directamente. Evitar oír hablar de enfermedades como no ver películas donde alguno de los protagonistas sufre una enfermedad cómoda dejar de ir a hospitales o consultas médicas, o no ver ni tocar partes del cuerpo propio, son ejemplos de evitación. Es lógico, todo aquello que activa el complejo proceso psicológico que llamamos hipocondría tiende a evitarse puntos siempre buscando sufrir menos.

¿Cuáles son las variables que afectan al malestar de la hipocondría?

Las variables internas de la hipocondría

se refiere a sensaciones fisiológicas que produce el propio organismo. Pueden ser cambios inocuos y absolutamente normales del funcionamiento habitual del organismo, como el proceso digestivo, la ovulación, sensación de cansancio o sueño. En otras ocasiones son cambios biológicos producidos por el propio estrés, como la taquicardia, el mareo, la sensación de falta de aire…

También es habitual que estas sensaciones alarmantes las provoque la personal su proceso de comprobación: inevitablemente hacer gárgaras de forma constante provocará una inflamación en la garganta o toquetear la costra de un herpes labial retrasará el proceso de curación. Finalmente, en ocasiones lo que inicia la ansiedad es el descubrimiento de “nuevos síntomas” que, en realidad, siempre habían estado allí pero que nunca se habían procesado con ojos hipocondriacos.

Para comprender bien cómo funciona este proceso es necesario hablar de una parte importantísima de la respuesta de la ansiedad. Cuando la ansiedad está en marcha, de manera involuntaria, nuestra atención se focaliza en los peligros potenciales a los que estamos expuestos. Esto era tremendamente adaptativo para nuestros antepasados. Cuando caminaban por un bosque en el que sabían que había depredadores peligrosos, resultaba muy convincente que sus cinco sentidos se centrarán en encontrar Tigres recientes de sable. Y sigue siendo muy útil cuando estamos en una situación de auténtico o potencial peligro.

Las variables externas de la hipocondría

Sson circunstancias ambientales que tienen la capacidad de provocar directamente la aparición del malestar. Para cada persona son diferentes. Características serían cualquier tipo de referencia a enfermedades o a temas de salud como programas de televisión o radio, charlas, o publicaciones sobre el tema. Visitar centros hospitalarios o médicos o tener conversaciones sobre el tema. Es de resaltar que, aunque con un formato diferente, sería igualmente hipocondriaco visitar en exceso al médico que nunca hacerlo, o comprobar diariamente el peso o signos de posibles enfermedades que de no hacerlo por miedo a encontrar algo.

(Este contenido está sacado de libro Hipocondría y Trastorno de ansiedad generalizada de Juan Sevillá y Carmen Pastor)

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