
Como psicóloga en Logroño, he observado que uno de los mayores obstáculos al resolver conflictos es la falta de escucha y la tendencia a enfocarse en quién tiene la razón en lugar de buscar una solución. En este artículo, exploraremos cómo resolver conflictos usando la Comunicación No Violenta (CNV) y la técnica de la escucha activa, herramientas clave para mejorar nuestras relaciones.
¿Qué es un conflicto y por qué ocurre?
Un conflicto se presenta cuando dos personas tienen diferentes puntos de vista o necesidades. Estos choques son inevitables en las relaciones, pero es importante saber gestionarlos de manera que nos permita crecer y fortalecer nuestros vínculos. En mi consulta de psicología en Logroño, veo frecuentemente cómo el mayor error que cometemos al afrontar un conflicto es que no nos escuchamos verdaderamente y nos enfocamos en querer tener razón, en lugar de resolver el problema.
Tipos de conflicto más comunes que nos encontramos en el día a día:
Los conflictos pueden surgir en cualquier ámbito de la vida: relaciones familiares, laborales, de pareja, etc. Para profundizar en los tipos de conflictos más comunes que nos encontramos en el día a día, te recomiendo ver este vídeo:
En el vídeo puedes ver los siguientes conflictos:
- Conflictos latentes: son aquellos conflictos que existen pero las personas implicadas no son conscientes de ellos.
- Conflictos explícitos o manifiestos: aquellos conflictos que son aparentes y reconocidos por las personas implicadas.
También podemos encontrar:
- Conflictos intrapersonales: surgen en el interior de la persona, consigo misma, están relacionados con los valores que posee o con cuestiones personales y/o íntimas.
- Conflictos interpersonales: aquellos que surgen entre dos personas por la intervención de una tercera persona, una idea o por el interés en un bien que los dos aspiran, es decir, por algo que los dos quieren.
- Conflictos intragrupales: se desarrollan enfrentamientos entre diferentes subgrupos dentro de un grupo mayor.
- Conflictos intergrupales: nos referimos a aquellos que tienen lugar entre dos grupos definidos.
Estilos de comunicación: Pasivo y Dominante, y su relación a cómo resuelven los conflictos desde la CNV:
También, en mi consulta de psicologa en Logroño, lo que suelo ver es diferentes posturas a la hora de tener un conflicto, me encuentro con personas que tiene un estilo más pasivo y un estilo más dominante.
Es importante aprender a conocernos a nosotros mismos y poder ver en qué situaciones adoptamos un rol u otro porque, en la mayoría de las ocasiones, no somos ni conscientes de que estamos teniendo un problema.
Ambos extremos impiden una resolución efectiva y generan tensiones en las relaciones. A continuación, te explico cómo cada uno de estos estilos afecta el manejo de los conflictos y por qué les resulta tan difícil tener enfrentamientos constructivos.
Estilo de comunicación pasivo a la hora de como resolver un conflicto desde la CNV:
Las personas con un estilo de comunicación pasivo suelen evitar los conflictos a toda costa. Este tipo de comunicación se caracteriza por una falta de asertividad, en la que la persona no expresa claramente sus necesidades, deseos o límites por miedo a generar un conflicto o desagradar a los demás. En lugar de enfrentarse a un problema, optan por ceder, callar o evitar la situación.
Yo me identifico un poco con este estilo de comunicación. Me suelo quedar más bloqueada en situaciones de conflicto y es algo que he trabajado mucho en estos últimos años, pero que aún así, como cabra que tira para el monte, sigue apareciendo; en especial con las personas más cercanas.
Las características del estilo pasivo son las siguientes a la hora de como resolver un conflicto desde la CNV:
- Dificultad para decir “no” o poner límites.
- Tendencia a priorizar las necesidades de los demás por encima de las propias.
- Ansiedad y malestar por los conflictos, que llevan a evitar confrontaciones.
- Uso de frases como “da igual”, “lo que tú prefieras”, “no es tan importante”.
- Tienen miedo a expresar sus emociones por miedo a preocupar a los demás con sus cosas
- Son personas muy exigentes consigo mismas y les da miedo cometer errores por miedo a ser juzgadas.
En mi caso, me cuesta mucho poner límites y cuando los pongo, cada vez menos, solía darle muchas vueltas a ese momento.
Las personas con un estilo pasivo ven el conflicto como algo negativo que debe evitarse a toda costa. El miedo a ser rechazadas o causar malestar en los demás las lleva a reprimir sus emociones y deseos. Esto no solo las deja insatisfechas, sino que también acumulan resentimiento, lo que puede desencadenar explosiones emocionales en algún momento. Al no expresar lo que sienten o necesitan, nunca se resuelve el conflicto de manera efectiva, y esto genera frustración tanto para ellas como para las personas a su alrededor.

Estilo de comunicación dominante a la hora de como resolver un conflicto desde la CNV:
Por otro lado, las personas con un estilo de comunicación dominante tienden a enfrentar los conflictos de manera impulsiva, buscando imponer su punto de vista y tener la razón a cualquier costo. Este estilo se caracteriza por una falta de escucha y empatía, y una necesidad de control que les lleva a actuar de forma impositiva.
Las características del estilo dominante:
- Tendencia a hablar más que a escuchar.
- Impulsividad al reaccionar ante los conflictos.
- Uso de un tono de voz alto o autoritario para imponer sus ideas.
- Frases como “esto es lo que vamos a hacer”, “si no te gusta, ya sabes”, “tengo razón”.
Las personas con un estilo dominante suelen ver el conflicto como una competencia en la que deben salir ganando. Están más preocupadas por tener la razón que por entender las necesidades de la otra persona, lo que genera tensiones y conflictos sin resolver. Al enfocarse en el control y en su propio punto de vista, bloquean cualquier oportunidad de diálogo o acuerdo mutuo. Esto puede causar que las otras personas se sientan desvalorizadas o resentidas, generando un ciclo de conflictos no resueltos.
Pareciera que ambos son completamente opuestos, pero la realidad es que detrás de cada uno lo que se esconde es necesidad de ser vistos.
La frase destaca que, a pesar de que los estilos de comunicación pasivo y dominante parecen ser opuestos, ambos comparten una necesidad subyacente: el deseo de ser reconocidos y validados por los demás.
- Estilo pasivo: La persona que evita el conflicto puede estar buscando aprobación y aceptación, temiendo ser vista como una carga o desagradar a otros. Su comportamiento sumiso puede ser una forma de intentar mantener la armonía y ser valorada, aunque a expensas de sus propias necesidades.
- Estilo dominante: Por otro lado, la persona dominante busca ser escuchada y afirmada a través de un enfoque autoritario. Su necesidad de controlar la conversación y tener la razón puede reflejar inseguridades profundas, donde demostrar su valía a través de la dominación es una forma de buscar reconocimiento.
Así, aunque sus comportamientos son distintos, ambos estilos emergen de un deseo común de conexión y visibilidad en las relaciones interpersonales.

Creencias limitantes sobre cómo resolver el conflicto desde la CNV:
Esta forma de abordar el conflicto, tanto en el estilo pasivo, como en el estilo más impulsivo, tiene mucho que ver en cómo nos han enseñado a gestionar nuestras emociones y en relación a las creencias que están establecidas en la sociedad sobre el conflicto.
Especialmente, si tienes un estilo más pasivo, normalmente, me suelo encontrar con que tienen las siguientes creencias. Te las expongo a continuación y te pongo también la creencia que necesitamos adoptar para conseguir enfrentarnos y abordar de mejor manera los conflictos desde la CNV :
Creencia: El conflicto es una pelea incómoda y desagradable.
Muchas personas ven el conflicto como algo negativo, algo que inevitablemente conduce a la confrontación y al malestar. Esta perspectiva puede llevar a evitar el conflicto a toda costa, perpetuando un ciclo de insatisfacción.
Solución: En lugar de temerle, consideremos el conflicto como un dilema que necesita comunicación para restaurar el bienestar común. Al redefinir el conflicto como una oportunidad para expresar nuestras necesidades y preocupaciones, podemos abordar las diferencias de manera más constructiva y enfocarnos en encontrar soluciones que beneficien a todos.
Creencia: El conflicto pone en peligro mis relaciones.
Esta creencia se basa en el temor de que expresar desacuerdos o diferencias podría llevar a la ruptura de relaciones valiosas. Como resultado, muchas personas eligen reprimir sus verdaderos sentimientos y opiniones, lo que puede llevar a resentimientos acumulados y desconexión emocional.
Solución: En realidad, el conflicto es una oportunidad para conocernos mejor a nosotros mismos y a los demás. A través de un diálogo abierto, podemos profundizar en la comprensión mutua y fortalecer nuestras relaciones. Abordar los conflictos de manera saludable permite aclarar malentendidos y construir un vínculo más sólido.
Creencia: Evitar el conflicto es la clave para mantener la paz.
Este enfoque puede parecer razonable en la superficie, pero en realidad puede llevar a una falsa sensación de paz. Evitar los conflictos no los elimina; más bien, tienden a resurgir en formas más dañinas o acumuladas.
Solución: El conflicto ofrece una oportunidad única para crecer personalmente y en nuestras relaciones. Al enfrentar los desacuerdos de manera constructiva, podemos aprender sobre nuestras propias necesidades y límites, así como sobre los de los demás. Este proceso puede fomentar la confianza y la apertura en las relaciones.

Creencia: Solo las personas inmaduras discuten.
Esta creencia puede llevar a la estigmatización de quienes participan en debates o desacuerdos, sugiriendo que el conflicto es un signo de debilidad o falta de madurez. Esta percepción puede hacer que las personas se sientan avergonzadas de expresar sus opiniones o necesidades.
Solución: En realidad, el conflicto es una oportunidad para resolver asuntos pendientes y mejorar la relación. Discutir y debatir no solo es normal, sino que puede ser un signo de madurez emocional y compromiso con la relación. Al abordar los desacuerdos de manera abierta, estamos demostrando disposición para trabajar en la relación y buscar el entendimiento mutuo.
La importancia de la escucha activa en la CNV a la hora de cómo resolver un conflicto:
Una de las herramientas más poderosas que usamos en la Comunicación No Violenta para resolver conflictos es la escucha activa. En mi consulta de psicóloga en Logroño, a menudo encuentro que las personas no se escuchan de manera auténtica, lo que genera malentendidos y aumenta la tensión. Practicar la escucha activa permite que ambas partes se sientan comprendidas, creando un espacio para la resolución.
La escucha activa también se puede aplicar a uno mismo y es importante que lo hagas porque así conseguirás entender que no tienes que proyectar tu malestar en los demás. De esto hablo en el artículo de comunicación no violenta. Haz clic en la palabra comunicación no violenta para ver más detalles.
Bueno, volviendo al tema que estamos abordando…
¿Cómo podemos practicar la escucha activa desde la CNV o comunicación no violenta?
Dejo aquí unas indicaciones:
- Presta atención plena: Escucha sin distracciones, mostrando que estás completamente presente en la conversación.
- No interrumpas: Deja que la otra persona termine su idea antes de responder.
- Empatiza con sus emociones: Reconoce lo que la otra persona está sintiendo y las necesidades detrás de sus palabras.
¿Cuáles serían los pasos para saber cómo resolver un conflicto desde la CNV?
Resolver un conflicto no es solo encontrar una solución al problema, sino también mejorar la relación mediante una comunicación efectiva. Como psicóloga en Logroño te presento los pasos clave que utilizo en consulta para ayudar a mis clientes a gestionar sus conflictos de manera constructiva:
1. Elige el momento adecuado
No intentes resolver un conflicto cuando las emociones están a flor de piel. En mi consulta de psicología en Logroño, muchas veces observo que la gente tiende a abordar los conflictos cuando están más alterados, lo que dificulta llegar a una solución. Espera a que ambos estén más tranquilos y dispuestos a hablar.
2. Escucha activa durante el conflicto
La escucha activa es esencial para desactivar la tensión. Como mencioné antes, el principal problema que veo en consulta es que las personas no se escuchan entre sí, lo que impide que se comprendan realmente. Si te concentras en escuchar, la otra persona se sentirá validada y será más receptiva a encontrar una solución conjunta.
3. Redefine el objetivo del conflicto
Cuando estamos en un conflicto, tendemos a enfocarnos en quién tiene razón, lo que aumenta la confrontación. Sin embargo, en mi consulta suelo trabajar con mis clientes para redefinir el conflicto, ayudándolos a centrarse en las necesidades de ambas partes, en lugar de en el problema. Pregúntate: “¿Qué necesita la otra persona y qué necesito yo?”.
4. Clarifica percepciones con “mensajes yo”
En lugar de culpar o señalar con el dedo, usa frases que comiencen con “yo” para expresar tus sentimientos y necesidades. Esta técnica evita que la otra persona se sienta atacada. Por ejemplo, puedes decir: “Yo me siento frustrado cuando no recibo ayuda en casa” en lugar de “Nunca me ayudas”. Esto abre la puerta a un diálogo más constructivo.
5. Expresa tus necesidades y objetivos
En consulta, veo que muchas personas no saben comunicar claramente lo que necesitan. La Comunicación No Violenta nos enseña a expresar nuestras necesidades de manera clara y honesta, sin caer en la crítica. Si ambos saben lo que el otro necesita, será más fácil encontrar una solución que funcione para ambos.
6. Empatiza con la otra persona
Uno de los principios más importantes de la CNV es la empatía. Trata de ponerte en el lugar de la otra persona y comprender lo que está sintiendo, aunque no estés de acuerdo con su postura. La empatía es clave para desactivar conflictos y lograr una solución que ambas partes consideren justa.
7. Proponed alternativas conjuntas
Finalmente, una vez que ambas partes se han sentido escuchadas y comprendidas, es el momento de proponer soluciones conjuntas. Trabaja con la otra persona para encontrar alternativas que beneficien a ambos. En mi consulta, me aseguro de que los clientes comprendan que las mejores soluciones son aquellas en las que ambos ganan. Esto baja notablemente el nivel de ansiedad que generan estas situaciones.
Cómo solucionar un conflicto en 7 pasos:
Ahora que entendemos mejor la naturaleza de los conflictos, veamos los 7 pasos prácticos que vemos en la consulta de psicología para solucionarlos de manera efectiva:
- Mantén la calma: Respira profundamente antes de responder. Esto ayuda a reducir la tensión y a evitar respuestas impulsivas que puedan empeorar el conflicto.
- Escucha activamente: Dale espacio a la otra persona para que se exprese completamente antes de intervenir. Recuerda que la clave está en comprender lo que el otro siente y necesita, no en planear tu respuesta.
- Define el conflicto claramente: ¿De qué se trata realmente el conflicto? Muchas veces, nos perdemos en detalles o en discusiones sobre quién tiene la razón. Define claramente cuáles son las necesidades insatisfechas que están causando el problema.
- Expresa tus necesidades sin culpar: En lugar de acusar, expresa cómo te sientes y qué necesitas. Los “mensajes yo” son cruciales para evitar que la otra persona se ponga a la defensiva.
- Busca soluciones conjuntas: En mi consulta, me enfoco en ayudar a las personas a trabajar juntas para encontrar una solución. Pregunta: “¿Qué podemos hacer para que ambos estemos satisfechos?”.
- Ajusta expectativas: A veces, las soluciones no son perfectas. Sé realista con lo que esperas del resultado, y comprende que la clave está en mejorar la relación, no en resolverlo todo de manera perfecta.
- Acepta la posibilidad de no tener siempre la razón: En mi experiencia, este es uno de los mayores bloqueos que encontramos en consulta. Muchas veces, la obsesión por tener la razón impide que el conflicto se resuelva. Aceptar que ambas partes pueden estar parcialmente en lo correcto facilita la solución.
Este vídeo explica de manera clara los 7 pasos para solucionar conflictos:
La CNV: Una solución efectiva para los conflictos
La Comunicación No Violenta (CNV) es una herramienta muy efectiva para abordar conflictos de manera empática y respetuosa. Si quieres saber más sobre cómo la CNV puede ayudarte a resolver tus conflictos, te invito a leer mi artículo completo sobre Comunicación No Violenta.
Si estás en Logroño y necesitas ayuda para gestionar conflictos o mejorar tus relaciones personales, en mi consulta te ofrezco un espacio seguro para trabajar estos temas. También te invito a visitar otros artículos que podrían interesarte, como la inteligencia emocional o el manejo de la ansiedad.
También dispongo de consulta de psicología online. Puedes reservar una cita conmigo cuando quieras.
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